El alemán debería ser la lengua materna de la familia anfitriona. Si el alemán no es la lengua materna, sino únicamente el idioma que se habla en casa, ninguno de los padres puede proceder del país de origen del au pair. En el hogar debe vivir al menos un menor de edad.
El au pair debe disponer de una habitación propia con cerradura y tener acceso a un baño. Además, la familia anfitriona debe contar con los medios económicos necesarios para asumir los gastos de acoger a un au pair, incluidos el alojamiento, la manutención, el seguro del au pair, el dinero de bolsillo y otros gastos.