La principal tarea de un au pair es cuidar del hijo o de los hijos de la familia anfitriona. Ayudarles a vestirse y a lavarse los dientes, acompañarlos en sus trayectos, jugar con ellos y ayudarles con los deberes son algunas de las tareas habituales.
También realizarás tareas domésticas ligeras, como poner la mesa, cargar y vaciar el lavavajillas o, quizás, sacar a pasear al perro. Un contrato escrito detalla tus tareas y establece su carácter vinculante.
Las tareas más exigentes, como limpiar las ventanas, recortar los setos del jardín o bañar al perro, no forman parte normalmente de las funciones de un au pair, salvo que se hayan acordado expresamente en el contrato.